El contacto piel con piel

piel con piel

El contacto piel con piel es el contacto del recien nacido con su madre.

Consiste en colocar al recién nacido inmediatamente y de manera ininterrumpida tras el nacimiento, desnudo y boca abajo sobre el abdomen de su mamá, que esta semiincorporada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el contacto piel con piel con el recién nacido durante 60 minutos y la Guía de Lactancia Materna (Ministerio, 2017) durante 120 minutos.

Con más de 50 minutos de contacto la probabilidad de hacer una toma al pecho espontánea es 8 veces mayor que si el contacto es menor de 50 minutos.

Se recomienda secar suavemente la cabeza y espalda del recién nacido, pero no sus manos.

Para evitar la pérdida de calor se recomienda cubrirle con una manta precalentada y ponerle un gorro.

Si hay que interrumpir el contacto piel con piel se debe iniciar cuanto antes. Y si la madre no puede estar en contacto piel con piel, se ha demostrado que le contacto con el padre es beneficioso para ambos.

El estado de la madre y del recién nacido deben ser supervisados durante ese tiempo por un acompañante correctamente informado o por un profesional sanitario.

BENEFICIOS

Estimula la liberación de la hormona oxitocina materna: que aumenta la temperatura de la piel de las mamas y proporciona calor al recién nacido. La oxitocina también disminuye la ansiedad materna y favorece la involución uterina (contracción uterina fisiológica tras el parto para prevenir hemorragias posparto)

Mayor frecuencia y duración de la lactancia materna.

Los recién nacidos realizan mejor el agarre, disminuye el dolor mamario y menos ansiedad en las madres.

Favorece el vínculo madre-hijo y el apego.

Disminuye el tiempo de llanto del niño y mejoran sus niveles de glucosa en sangre y la estabilidad cardiorrespiratoria.